EMERGE blog 4: Acaso las resistencias que hemos encontrado para involucrar a los hombres en los cuidados, significa que estamos haciendo progresos en América Latina?

Subido originalmente en ingles en el Engendering Men: Evidence on Routes to Gender Equality (EMERGE) blog. Traducción revisado por Douglas Mendoza.

La paternidad no parece ser un tema particularmente polémico – de hecho parece casi universal (dado que alrededor del 80 por ciento de los hombres se convierten en padres durante sus vidas). Convertirse en un padre puede ser uno de los momentos que más cambia la vida de un hombre, así que es un momento que, según la campaña MenCare, se puede utilizar para establecer patrones de crianza y cuidado entre los padres y sus hijos e hijas que duran para toda la vida.

Aquí está el punto de la discordia: la campaña MenCare ve la paternidad como un momento no sólo para reconocer este cambio en la vida de un hombre, sino también con el potencial para redefinir la totalidad de lo que significa ser un hombre.

Los socios de MenCare – en más de 35 países, incluidos 9 en América Latina – están llevando a cabo un programa que promueve que los hombres y sus parejas hablen de la planificación familiar, aumenten la participación de los hombres en los cuidados, y compartan el trabajo doméstico. Estas organizaciones – algunas de las cuales han estado trabajando con los hombres y sobre la paternidad durante años – están ejecutando campañas que cuentan con imágenes de hombres que son cariñosos, que acompañan a sus esposas en las salas de parto, que están pasando tiempo de calidad con sus hijos o hijas. Están trabajando en hospitales, escuelas y demás, promoviendo que estas instituciones se comprometan con la participación de los hombres.

Dependiendo en el contexto, promover que los hombres se comprometan, que sean padres no violentos, que compartan las responsabilidades de los cuidados es una propuesta que puede gozar de mayor o menor aceptación. Estas distintas reacciones nos llevan a la pregunta: ¿cómo han ido estos esfuerzos para involucrar a los padres en el contexto de América Latina – en los países que históricamente han sido asociados con los estereotipos del machismo y un sistema patriarcal arraigado?

Alrededor del mundo existen normas de género dañinas que socializan a los hombres a cometer actos de violencia, y que fomentan y exacerban las diferencias de poder entre los hombres y las mujeres, y que promueven y mantienen las desigualdades. Como resultado de estas normas, casi 3 de cada 10 mujeres en países como Brasil, México y Chile reportan haber experimentado violencia física de su pareja masculina. Además de la violencia, las desigualdades se observan en el reparto desigual del trabajo de cuidado no remunerado. Aunque aproximadamente la mitad de las mujeres (53 por ciento en 2010) están participando en el mercado de trabajo remunerado, la participación de los hombres no ha llegado hasta tanto. Las mujeres asumen una proporción mucho mayor de los cuidados prestados en América Latina (emplean entre 6 y 23 horas más a la semana que los hombres en el trabajo de cuidado remunerado y no remunerado combinado), con respecto a los 24 países de Organización para la Cooperación Económica y Desarrollo (en los cuales las mujeres dedican en promedio 2,6 horas más a la semana en el trabajo remunerado y no remunerado combinados que los hombres).

MenCare es una campaña creada para sensibilizar sobre estas desigualdades. Ha obtenido resultados sorprendentemente buenos,  de acuerdo a las evaluaciones preliminares en seis países de América Latina (Brasil, Chile, Guatemala, México, Nicaragua y Uruguay). Después de haber participado en las actividades de MenCare, los padres estaban más a favor de la igualdad de género, y más abiertos a la redefinición de la masculinidad y la paternidad. Los socios de MenCare también aportaron a mejorar la calidad de la atención y las actitudes en los sectores de salud respecto a los hombres que participan en los cuidados de sus parejas e hijos, lograron incidir a nivel nacional en torno a la licencia de paternidad y la salud de los hombres, y contribuyeron a que las comunidades locales demandaran más y mejores servicios de atención médica con equidad de género.

Sin embargo, estos éxitos no llegaron sin desafíos y dificultades. Por ejemplo:

  • Algunos supuestos aliados no están comprometidos con promover la participación de los hombres en los cuidados: En algunos contextos, la resistencia provenía de sectores inesperados. En unos casos los propios trabajadores de la salud (que eran vistos como aliados), han creado obstáculos para la realización de las actividades.
  • Los mismos hombres a veces se identifican más como ayudantes que como corresponsables: que los hombres se asuman igualmente responsable de los cuidados y no sólo como asistentes es que lo que se necesita para avanzar en la igualdad de género de una manera significativa, pero hace falta un largo camino para fomentar un cambio completo en las normas.
  • En algunos países, las mujeres han sido voces de resistencia, o, en otros casos, también perpetúan normas de desigualdad: Aunque el trabajo con los hombres es esencial, las actitudes y comportamientos no cambiarán totalmente, a menos que las mujeres también participen, y cada quien contribuya a los cambios en las normas, y reconozca los beneficios de hacerlo.

Gestionar este tipo de reacciones y retos puede requerir de varios cambios en las estrategias de trabajo – tales como la búsqueda de nuevos socios o tomar un enfoque diferente en la elaboración y comunicación de los mensajes. Por ejemplo, aliados atípicos como las fuerzas militares o la policía, quienes son a menudo asociados con la masculinidad dominante y el machismo, resultaron ser más receptivos como parejas de lo esperado en Guatemala. Además, el énfasis en que ser un padre comprometido requiere de plena colaboración en los cuidados, a la vez que se involucra a las mujeres en el proceso de transformación, también han demostrado ser elementos cruciales para superar la resistencia.

 

February 2016

Alexa Hassink

Communications Officer and Program Associate
Promundo

Alexa Hassink is a Communications Officer and Program Associate with Promundo. She leads the communications team, and plays a key strategic role in advocacy efforts, program development and management; she has authored and contributed to many of Promundo's articles, reports, and curricula. Alexa previously worked with Peace Corps in Morocco as a rural health educator, focusing on maternal and child health as well as community and school development, where she managed grassroots community outreach, developed funding proposals, and led community-wide health and educational initiatives.